¿Un mensaje de Whatsapp puede ser una prueba legal en un juicio?

¿Es válido utilizar un mensaje de Whatsapp como prueba legal ante un juicio?

Se han dado casos de violencia de género en España donde la víctima utiliza mensajes de Whatsapp intimidantes recibidos por parte del agresor como pruebas ante abogados y tribunales en los juicios.

Pero, ¿hasta qué punto es posible utilizar estos mensajes como prueba?

El Whatsapp como prueba legal

Es evidente, a día de hoy, que la mensajería electrónica puede ser fácilmente manipulada, no solo como capturas de pantalla e imágenes, sino en el propio chat. De hecho, fuentes indican que el propio Tribunal Supremo lo reconoce. Es por esta razón que se utilizan los peritos para validar la veracidad de dichas pruebas.

Whatsapp no se queda atrás, siendo también posible alterar los mensajes con la tecnología requerida, incluso sin dejar rastros.

Es por eso que los peritos, en su revisión, utilizan las copias de seguridad de los dispositivos móviles como pruebas y así corroborar la veracidad de los mismos. En cualquier caso, si no lo hacen de este modo, estarían utilizando pruebas alteradas.

Lo ideal, en tela de juicio, es solicitar judicialmente los mensajes a la empresa (Whatsapp) lo cual resulta imposible. La razón es que ellos mismos no almacenan los mensajes en sus servidores. De todos modos no sería un proceso sencillo ni rápido de hacer pudiendo tardar como mínimo unos ocho meses por protocolos judiciales, etc.

También cabe comentar que, para una empresa como Whatsapp significaría vulnerar el derecho a la privacidad que es fundamental entre sus cláusulas. Solo se accedería a la información pasándole por encima a dicho derecho lo cual podría imputarse como un delito grave.

Mientras que se siga utilizando Whatsapp como portador de mensajería no quedan muchas soluciones para ser utilizado como única prueba en un juicio.

Es posible utilizarlo, pero acompañado de otras pruebas.

Whatsapp respeta el secreto en las comunicaciones

Lo dicho, la empresa guarda fielmente los mensajes de sus usuarios con la máxima privacidad siendo estos autodestruidos cada cierto tiempo.

Por tanto, la interferencia o intervención de la comunicación de cualquier persona, puede convertirse en prueba ilícita pudiendo considerarse delito salvo que se realice con resolución judicial y con las garantías previstas.

El problema radica en que Whatsapp guarda los mensajes en el propio terminal de donde son enviados, y no en un servidor siendo entonces imposibles de rescatar.

Mientras estas características sigan funcionando de este modo, dichos mensajes no serán admisibles en un proceso judicial por no poder acreditar su autenticidad e integridad pudiendo ser revocados.

Sistemas de acreditación

En la sentencia 300/2015, de 19 de mayo, el Tribunal Supremo estableció que la prueba de una comunicación bidireccional mediante sistemas de mensajería instantánea debía ser abordada con “todas las cautelas, debido a que la posibilidad de una manipulación forma parte de la realidad de las cosas”. Frente a esta necesaria precaución de juicio y para evitar la impugnación de la prueba, una de las mejores opciones es presentar ante un juzgado el smartphone o dispositivo en el que se encuentre la conversación para que un secretario judicial levante acta del contenido con la transcripción literal de los mensajes. Otra de las opciones existentes es acudir ante un notario para que éste, mediante un acta, dé fe pública del contenido, tanto en lo que respecta al propio chat, como de las conversaciones que se encontraban en el dispositivo aportado y deje claro los números de teléfono correspondientes a las personas que enviaron los mensajes. Por último, y para dar una muestra más de que la integridad de la conversación no ha sido alterada, también es esencial contar con un informe pericial.

Fuente: Expansión

Cómo Certificar la prueba de Whatsapp

Los que sí se puede hacer es tomar una foto o captura de pantalla y certificarla como Documentos Certificados, esto adicional a la prueba. Esta certificación es totalmente válida como Tercero de Confianza y acredita que, dicha prueba tiene la total validez legal para funcionar como prueba fehaciente ante un juicio.

El proceso es muy sencillo: el emisor sube a la plataforma de Avisos Certificados un documento (en este caso sería la imagen como captura de pantalla), el sistema genera un Certificado y se le envía al usuario para ser utilizado como prueba legal.

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